Delito leve: en qué se diferencia de un delito grave o menos grave según el Código Penal
Equipo editorial de BOE Fácil · revisado por Equipo editorial de BOE Fácil el 30/8/2026
Desde la reforma de 2015, el Código Penal español ya no distingue entre "delitos" y "faltas" como hacía antes: todas las infracciones penales son delitos, pero se clasifican en tres categorías según su gravedad. El artículo 13 fija el criterio exacto de esa clasificación.
El criterio: la pena, no el hecho en sí
El artículo 13 no clasifica los delitos atendiendo al tipo de conducta cometida, sino a la pena que la ley asocia a esa conducta:
Son delitos graves las infracciones que la ley castiga con pena grave.
Son delitos menos graves las infracciones que la ley castiga con pena menos grave.
Son delitos leves las infracciones que la ley castiga con pena leve.
Es un sistema circular en apariencia, pero que remite a la propia clasificación de las penas que hace el Código Penal en otros artículos —donde se detalla qué duraciones y qué tipos de pena se consideran graves, menos graves o leves—. Lo relevante es que la clasificación del delito depende de la pena prevista para él, no de una valoración independiente de su gravedad social.
Dónde está la clasificación exacta de las penas
El artículo 13 remite a la propia clasificación de las penas que hace el artículo 33: son penas graves, entre otras, la prisión permanente revisable, la prisión superior a cinco años, la inhabilitación absoluta o la privación de la patria potestad; son penas menos graves la prisión de tres meses hasta cinco años y las inhabilitaciones especiales de hasta cinco años, entre otras; y son penas leves las de menor entidad que el propio artículo 33 enumera en su apartado siguiente, como las multas de menor cuantía o las privaciones de derechos por plazos breves. Es precisamente esta escala del artículo 33 la que determina, en cada tipo penal concreto, si el delito asociado a esa pena es grave, menos grave o leve.
Qué pasa cuando la pena podría encajar en dos categorías
El artículo 13.4 resuelve una situación técnica que se produce con cierta frecuencia: cuando la extensión de la pena permite incluirla, a la vez, entre las dos primeras categorías —grave y menos grave—, el delito se considera, en todo caso, como grave. Y si la pena, por su extensión, puede considerarse a la vez leve y menos grave, el delito se considera, en todo caso, como leve. La ley resuelve así la ambigüedad siempre en un sentido: hacia la categoría extrema, no hacia la intermedia.
Por qué importa esta clasificación en la práctica
La categoría de un delito —grave, menos grave o leve— no es una etiqueta abstracta: determina, entre otras cosas, qué procedimiento judicial se sigue para juzgarlo, qué plazos de prescripción se aplican, y si cabe o no acordar determinadas medidas cautelares o beneficios penitenciarios. Los delitos leves, al llevar aparejadas las penas de menor entidad, se enjuician normalmente por un procedimiento más ágil que los delitos graves o menos graves, precisamente en atención a su menor gravedad.
Ejemplos de conductas que suelen constituir delitos leves
Aunque la clasificación depende siempre de la pena en cada tipo concreto, en la práctica suelen encajar como delitos leves conductas como las lesiones que no requieren tratamiento médico o quirúrgico más allá de la primera asistencia, el hurto de escasa cuantía, o determinadas amenazas y coacciones leves. La calificación exacta, en todo caso, depende siempre de leer el tipo penal concreto que castiga cada conducta y comprobar qué pena lleva asociada.
La relación con la suspensión de la ejecución de la pena
Esta clasificación conecta directamente con otros beneficios penales: el artículo 80.2 del Código Penal, al regular los requisitos para suspender la ejecución de una pena de prisión, aclara que no se tienen en cuenta las condenas anteriores por delitos leves a la hora de valorar si el condenado ha delinquido por primera vez —salvo que esos delitos leves integren un tipo agravado por multirreincidencia—. La distinción entre categorías de delito, por tanto, tiene consecuencias muy prácticas más allá de la propia condena.
Esta guía es una explicación divulgativa de BOE Fácil, no asesoramiento jurídico. Para el texto oficial completo, consulta el artículo 13 del Código Penal.
