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Mentir como testigo en un juicio: por qué la pena se dispara si perjudicas al acusado

Equipo editorial de BOE Fácil · revisado por Equipo editorial de BOE Fácil el 31/8/2026

Declarar como testigo obliga a decir la verdad, y faltar a ella no es solo una cuestión ética: es un delito específico, cuya gravedad depende directamente de en qué tipo de causa se mienta y de qué consecuencias tenga esa mentira.

La conducta básica

El artículo 458.1 castiga al testigo que falte a la verdad en su testimonio en causa judicial, con pena de prisión de seis meses a dos años y multa de tres a seis meses. Este es el tipo básico, aplicable a cualquier procedimiento judicial en el que se preste testimonio, no solo a los penales.

La agravación en causas penales contra el acusado

El artículo 458.2 endurece notablemente la pena cuando el falso testimonio se da en contra del reo en una causa criminal por delito: en ese caso, la pena sube a prisión de uno a tres años, y multa de seis a doce meses. La razón de esta agravación es evidente: mentir en perjuicio de un acusado en un proceso penal pone en riesgo directo su libertad, un bien jurídico de máxima importancia.

Si el falso testimonio provoca una condena: pena superior en grado

El propio artículo 458.2 añade la consecuencia más grave de todas: si a consecuencia de ese testimonio falso hubiera recaído sentencia condenatoria, se imponen las penas superiores en grado a las ya elevadas del apartado anterior. Es decir, cuando la mentira del testigo llega a materializarse en una condena injusta, la ley castiga con especial dureza esa contribución directa a un error judicial de máxima gravedad.

El falso testimonio ante tribunales internacionales

El artículo 458.3 extiende esta misma responsabilidad a dos supuestos adicionales: el falso testimonio prestado ante Tribunales Internacionales que, en virtud de tratados ratificados conforme a la Constitución Española, ejerzan competencias derivadas de ella; y el que se realiza en España al declarar en virtud de una comisión rogatoria remitida por un tribunal extranjero —es decir, cuando España colabora con la justicia de otro país tomando declaración a un testigo en territorio español por encargo de ese tribunal extranjero.

Por qué se protege con tanta intensidad la veracidad testifical

El testimonio es una de las pruebas más habituales y, a la vez, más delicadas de cualquier proceso judicial: a diferencia de la prueba documental o pericial, depende enteramente de la honestidad de una persona relatando lo que percibió. Por eso el Código Penal castiga con especial severidad faltar a la verdad en esta sede, precisamente porque un sistema de justicia que dependa de testimonios no fiables pierde su capacidad de distinguir correctamente entre culpables e inocentes, con el riesgo añadido de condenas erróneas que la agravación del apartado 2 refleja de forma expresa.

La diferencia con la acusación o denuncia falsa

Conviene distinguir el falso testimonio de otro delito próximo del Código Penal, la acusación y denuncia falsa: mientras que el falso testimonio exige mentir en calidad de testigo dentro de un procedimiento ya en marcha, la acusación o denuncia falsa castiga a quien, con conocimiento de su falsedad, imputa a otra persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, dando lugar a la incoación de un procedimiento —dos figuras distintas, aunque próximas en su finalidad de proteger la correcta administración de justicia.


Esta guía es una explicación divulgativa de BOE Fácil, no asesoramiento jurídico. Para el texto oficial completo, consulta el artículo 458 del Código Penal.